La última misa en Santa Sofía de Constantinopla


Pasadizo de Santa Sofía

 

“Cuando los turcos entraron en Santa Sofía, aún no había terminado la liturgia. De repente, el sacerdote que oficiaba la misa cogió el cáliz, subió a la catecumenia y entró por una puerta que se cerró tras de sí. Los turcos que lo perseguían vieron cómo desaparecía y encontraron ante sí un muro. Intentaron demolerlo con sus armas, pero no pudieron. Hicieron venir a unos albañiles pero ellos tampoco pudieron hacer nada. Finalmente, llamaron a todos los albañiles de Constantinopla […] pero todos sus esfuerzos fueron inútiles. Ni con palancas ni con todas sus herramientas consiguieron demoler aquel muro. Y es que es voluntad de Dios que la puerta se abra sola cuando llegue el momento, y salga por ella el sacerdote para acabar la misa el día que recuperemos Constantinopla”

Leyenda de la última misa celebrada en el templo

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Leyenda de Santa Sofia


 

Leyenda de Santa Sofía“El día que fue tomada la ciudad cargaron en un barco el altar de Santa Sofía para enviarlo a la tierra de los francos y que así no cayera en manos de los turcos. Allí, sin embargo, en el mar de Mármara, se abrió el casco de la nave y el altar se hundió en el mar. Desde entonces aquel lugar es famoso por su paz y por el delicioso aroma que exhala, el agua está siempre tranquila, como si fuera aceite, por más que haya tormentas y olas a su alrededor. Muchos incluso han tenido la suerte de ver el altar sagrado en el fondo del mar. Así cuando reconquistemos la Ciudad, éste será recuperado y llevado nuevamente a Santa Sofía para celebrar en él la fiesta de la reconquista”

Fragmento de una leyenda estambulí

 

Santa Sofía


Santa Sofía “¡Si me quitas el pañuelo cuando estoy rezando, la mano se te convertirá en piedra!- me decía la señora Esma. Yo de todas maneras se lo quitaba y no me convertía en piedra ni nada parecido. Pero como los mayores, que aunque no creen, toman precauciones por si acaso, yo interrumpía el juego al llegar a cierto punto. Porque el que ahora no me hubiera convertido en piedra no implicaba que no pudiera convertirme en un futuro”

 

Estambul. Ciudad y recuerdos.

Orhan Pamuk