En una calle de Estambul


En una calle de Estambul

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Chambers of the Boheme


Chambers of the Boheme

Después de una llegada a Estambul un tanto accidentada tras una carrera en camioneta por las empinadas calles de la ciudad, nos acogieron con amabilidad en el hostal Chambers of the Boheme. Este hostal, ubicado en la popular y alegre zona de Taksim en el barrio de Beyoglu, nos sirvió de hogar durante una semana. Gracias a las paternales atenciones del dueño, que nos regalaba sopa caliente para cenar y indicaciones utilíisimas para no caer en manos de los pillos y desaprensivos que hay en toda ciudad turística, nuestra estancia fué inolvidable. El ambiente era tan familiar y acogedor que o bien te encontrabas a la camarera cantando mientras servía la cena o al hijo del dueño llevando las cuentas en una mesa del salón comedor que todos los huéspedes utilizábamos. Nunca he entendido a los turistas que escogen alojamientos de recepciones frías y habitaciones asépticas, alejadas de toda costumbre y sabor local.

Leyenda de Santa Sofia


 

Leyenda de Santa Sofía“El día que fue tomada la ciudad cargaron en un barco el altar de Santa Sofía para enviarlo a la tierra de los francos y que así no cayera en manos de los turcos. Allí, sin embargo, en el mar de Mármara, se abrió el casco de la nave y el altar se hundió en el mar. Desde entonces aquel lugar es famoso por su paz y por el delicioso aroma que exhala, el agua está siempre tranquila, como si fuera aceite, por más que haya tormentas y olas a su alrededor. Muchos incluso han tenido la suerte de ver el altar sagrado en el fondo del mar. Así cuando reconquistemos la Ciudad, éste será recuperado y llevado nuevamente a Santa Sofía para celebrar en él la fiesta de la reconquista”

Fragmento de una leyenda estambulí

 

Estambul


Estambul“Lo que yo temía no era a Dios, sino la rabia que sentían los que creían demasiado en él hacia gente como yo. La estupidez de aquella gente excesivamente pía, cuya inteligencia nunca podría compararse -que Dios me perdone- con la de ese Dios en el que con tanto amor creían, era la segunda razón de mi miedo. Durante años tampoco me abandonó el temor a ser castigado por no ser “como ellos” y ese pensamiento tuvo una influencia más decisiva en que durante mi primera juventud me atrajeran las ideas de izquierdas que todos los libros teóricos que leí”

Estambul. Ciudad y recuerdos. ORHAN PAMUK

 

Rincón de Estambul


Rincón de Estambul

 “Puede que las auténticas razones no fueran ni la pobreza de Estambul ni el sentimiento de amargura que la ciudad llevaba sobre sus hombros como una carga destructiva. Mi deseo, cada día más frecuente de retirarme en ocasiones a un rincón, como un animal herido, moribundo, y de quedarme solo, quizá no me viniera de fuera sino directamente de dentro de mí. Entonces ¿qué eran todas esas cosas que tanto me amargaba perder?¿De qué o de quién me  entristecía tanto apartarme?”

Estambul. Ciudad y Recuerdos

Orhan Pamuk

Santa Sofía


Santa Sofía “¡Si me quitas el pañuelo cuando estoy rezando, la mano se te convertirá en piedra!- me decía la señora Esma. Yo de todas maneras se lo quitaba y no me convertía en piedra ni nada parecido. Pero como los mayores, que aunque no creen, toman precauciones por si acaso, yo interrumpía el juego al llegar a cierto punto. Porque el que ahora no me hubiera convertido en piedra no implicaba que no pudiera convertirme en un futuro”

 

Estambul. Ciudad y recuerdos.

Orhan Pamuk