Mis fotos en un video (Marta Clarà PHOTOS)


“El fotógrafo representa una versión armada del paseante solitario que explora, que acecha, que cruza el infierno urbano, el caminante” vouyerista” que descubre la ciudad como un paisaje de extremos voluptuosos. Es maestro en el gozo de observar”
Susan Sontag

Las tumbas de Vincent y Theo Van Gogh / The graves of Vincent and Theo Van Gogh


Tumbas Vincent y Theo

En el pueblecito de Auvers-sur-Oise, cerca de París están las tumbas de Vincent y Theo Van Gogh, cubiertas por una espesa capa de hiedra.

Fue en este lugar donde Vincent Van Gogh halló la muerte después de que un tiro atravesara su pecho. Hace poco ha salido a la luz la notícia de que no se suicidó, sino que un tiro accidental de una pistola en mal funcionamiento con la que jugaban unos chicos de la localidad mató al artista. Su hermano Theo murió seis meses más tarde, dicen a causa del disgusto y los enterraron juntos. El calificativo de “loco” que ha acompañado siempre al mito de Vincent Van Gogh no hace más que frivolizar y alejar la figura de un hombre que desde mi punto de vista era más que un pintor. Era un intelectual, un filósofo, un devorador de libros, un crítico y un analista excepcional.”Cartas a Theo”, que es uno de esos libros de cabecera que todo amante o admirado del arte debería leer de vez en cuando, lo demuestra. Theo Van Gogh, su hermano, cuatro años menor fue su protector, su mecenas, su marchante, pero ante todo fue su hermano con todas las connotaciones que esta hermosa palabra implica: confianza, apoyo y un importante punto de referencia. La certeza de saber que no estás solo en el mundo. La razón de la expresión “Cuenta conmigo”. Theo van Gogh  fue hermano del artita hasta sus últimas consecuencias. El testimonio de su estrecha y especial relación quedó plasmada en las cartas que se enviaron:

“Desde el momento en que nos esforzamos en vivir sinceramente, todo será para buen fin, hasta si debemos inevitablemente tener penas sinceras y verdaderas desilusiones; cometeremos también gruesas faltas y haremos malas acciones, pero es verdad que es preferible tener el espíritu ardiente, aunque se deban cometer más faltas, que ser mezquino y demasiado prudente. Es bueno amar tanto como se pueda, porque ahí radica la verdadera fuerza, y el que mucho ama realiza grandes cosas y se siente capaz, y lo que se hace por amor está bien hecho. Cuando quedamos impresionados por uno u otro libro, por ejemplo, tomando al azar: La golondrina, La alondra, El ruiseñor, Las aspiraciones del otoño, Veo desde aquí una señora, Amaba esta pequeña ciudad singular, de Michelet, es porque estos libros han sido escritos con el corazón, en la simplicidad y pobreza del espíritu. Si se tuvieran que pronunciar algunas palabras pero con un sentido, sería mejor que pronunciar muchas que no serán más que sonidos huecos y no costaría nada pronunciarlas por la escasa utilidad que tendrían.

Si se continúa amando sinceramente lo que es en verdad digno de amor y no se derrocha el amor en cosas insignificantes y nulas e insípidas, se logrará, poco a poco, más luz y se llegará a ser más fuerte.

Cuanto más rápido trata de distinguirse uno en el dominio de alguna actividad y en algún oficio, y se adopta una manera de pensar y de obrar relativamente independiente, y más se sujeta a reglas fijas, más firme se hará el carácter y no habrá por ello que sentirse disminuido.

Hacer esto es de sabios, porque la vida es corta y el tiempo pasa ligero; si nos perfeccionamos en una sola cosa y la comprendemos bien, adquirimos por añadidura la comprensión y el conocimiento de muchas otras cosas.

A veces conviene ir hacia el mundo y frecuentar los hombres pues uno se siente allí obligado y llamado, pero el que prefiere permanecer solo y tranquilamente en la obra y sólo quisiera tener muy pocos amigos, es el que circula con más seguridad entre los hombres y en el mundo. No hay que fiarse jamás al hecho de no tener dificultades y preocupaciones y obstáculos de ninguna naturaleza, pero no hay que hacerse la vida demasiado fácil. Y hasta en los ambientes cultivados y en las mejores sociedades y en las circunstancias más favorables, hay que conservar algo del carácter original de un Robinson Crusoe o de un hombre de la naturaleza, jamás dejar apagar el fuego de su alma, sino avivarlo. Y el que continúa guardando la pobreza para sí y la ama, posee un gran tesoro y oirá siempre con claridad la voz de su conciencia; el que escucha y sigue esta voz interior, que es el mejor don de Dios, concluirá por encontrar en ella un amigo y no estará jamás solo…

Que esté allí nuestro destino, muchacho, que tu camino sea próspero y que Dios esté contigo en todas las cosas y te haga triunfar, es lo que te desea con un cordial apretón de manos en tu partida, tu hermano que te quiere”