Desde una colina de Fez


En la colina de Fez

 Para observar Fez solo hay que subir a uno de los miradores. Desde allí no se aprecia el caos de la ciudad y se pasan unas horas tranquilas, en las que el paisaje y sus gentes te transportan al pasado. Fez es una de las ciudades en las que aún es fácil mirar como lo hacían siglos atrás. Tahar Ben Jelloun, un escritor marroquí relata así el Marruecos de su infancia. Este pequeño fragmento podría ilustrar esta imagen y la emoción que sentí entonces: “Aquella época sabía a miel y a aceite de argán. Recordaba las comidas tras sacar el ganado a pastar. Su prima le llevaba una bandeja, té con hierbabuena muy azucarado, tortas, aceite y miel, y, de vez en cuando, un poco de amlu, una especie de pastapara untar, a base de almendras, de aceite de argán y de especias. Eran unas mañanas frescas y silenciosas”

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