Los hermanos Lumière


Salida de los obreros de la fábrica

 

Fui a visitar la casa de los hermanos Lumière a las afueras de Lyon. Es como hacer un viaje en el tiempo. Pude visitar el hangar donde se rodó la primera película “Salida de los obreros de la fábrica”, declarado monumento histórico. La mansión de los Lumière es grande, elegantísima y está llena de fotografías, objetos personales y de una colección excelente de cámaras y tomavistas. Mientras tanto unos paneles explicativos cuentan su historia. Parece ser que la idea luminosa surgió durante una noche de insomnio:«Era a fines del año 1894. Una mañana entré en la habitación de mi hermano, que no se encontraba bien y guardaba cama. Me dijo que no había dormido y que, en el silencio de la noche, había perfilado las condiciones que nos permitirían alcanzar el objetivo que perseguíamos, imaginando un mecanismo capaz de resolver el problema. Me explicó que era necesario imprimir a una cápsula portaagujas un movimiento alterno, parecido al de un mecanismo de las máquinas de coser. Las agujas penetran en las perforaciones practicadas en los márgenes de la película y le imprimen un impulso; finalmente se retiran y dejan inmóvil la película, mientras el sistema de deslizamiento vuelve a la posición primitiva. Fue una revelación. En una noche, mi hermano había inventado el cinematógrafo.».

Louis se siguió dedicando al cine y Auguste acabó dedicándosea  la medicina y a la fisiología, incluso inauguró un gran centro de investigación en Lyon, los Laboratoires Lumière, con clínica incluida, en estrecha colaboración con un equipo de prestigiosos médicos. Realizó estudios sobre diversas enfermedades: el cáncer, el tétanos y la tuberculosis. Soprende comprobar el enorme potencial creativo de los Lumière. Poco después, aparecería el lenguaje gracias a Griffith, Meliès y tantos otros y seria el punto de partida de la aventura fascinante del arte del cine. A pesar ser un museo único y el origen de la cultura de masas, casi no hay un alma, ni siquiera en vacaciones. Puedes perderte por los pasillos de la casa Lumière y sentarte a ver sus películas sin tropezarte con nadie. No es que me moleste, pero si me sorprende, teniendo en cuenta que es en ese lugar donde empezó una nueva era. Claro que no esperaba encontrarme a esos que se llaman cinéfilos porque van a todos los festivales, se compran el último grito en cámaras digitales o van vestidos de Dark Wader, pero en fin…


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s